domingo, 27 de abril de 2008

El Sello Maldito

PRÓLOGO


Otra vez ese maldito despertador sin parar de sonar; al levantarme, lo primero que hice fue tomarme un buen par de aspirinas para la resaca, ya que ayer había estado de fiesta, fiesta de la que no recuerdo nada excepto un par de rostros desconocidos hasta el momento. Me sentía extraña en mi cuerpo, como si me faltase algo.
No desayuné, pues no tenía hambre y, apenas me vestí, fui directamente a coger el autobús, que esta vez estaba más atestado que de costumbre. Me fijé en un hombre bastante raro; llevaba gabardina y gafas de sol. Observé que llevaba un anillo peculiar y una especie de cruz. Jamás había visto una así antes.
Yo, Sasha Bêton, trabajaba en una oficina en el centro de Galicia. Mi trabajo consistía en llevar los asuntos administrativos, aunque en ocasiones hacía las veces de traductora. Cuando llegué eran las 07:30h y, como siempre, entré por la puerta de atrás, subí por las escaleras y, ya en mi oficina, me tumbé en el diván; minutos después entró mi secretaria, Julia, con el correo del día. Entre todas las cartas sólo una de ellas atrajo mi atención; era ocre y estaba cerrada con lacre. El dibujo de ésta era una especie de iglesia o castillo. Abrí el sobre y entonces empezó el primer día de mi muerte...

3 comentarios:

Karz dijo...

¿El primer día de su muerte? Cagonlaputa, o la tía lo va a pasar realmente mal o la frase está construida con una chunguez sin igual :)

Al margen de todo, sellos malditos, noches locas, gente raruna, la cosa promete...

Sr. Calavera dijo...

¿Tú también vas a empezar con los relatos? Tssss

Veamos a donde nos lleva la cosa, que desde que se codea usted con la élite musical del país, ha camabiado mucho Srt. candelaria...xD

taivimbra dijo...

TOPICAAAAAZOOOOOO! (bah, putaaa, baaaaah)